Editorial Diario Tiempo sobre La Cuarta Urna

¿La cuarta urna?
Marel Medina Bardales

¿Ha oído usted hablar de la cuarta urna, Mary? –preguntó Norma Teresa, a la empleada. ­

Yo he oído una molotera sobre esa cuarta urna, pero desde que una activista del Partido Nacional de la aldea de Medina me dijo que era puro comunismo, ¡no quiero saber nada de eso!

Pues le mintieron descaradamente Mary, la cuarta urna sólo pide un sí o un no, si usted quiere una nueva Constitución.

¿De veras?, ¿nada más que eso?

­Esta nueva Constitución tendrá cosas que no existen en la actual, por ejemplo el mandato revocatorio a los dos años de haber sido electos, que consiste en suspender o premiar al presidente, al diputado o al alcalde, así como al presidente de la Corte Suprema de Justicia y del Congreso Nacional que estén fallando en sus funciones o que se queden si están haciendo un buen trabajo.

¿De veras?, qué bueno que así pudiera ser, porque hay unos pícaros que son inaguantables y para bajarlos de la burra es imposible.

Además, en la nueva Constitución se abrirían las puertas para el pueblo-pueblo, esas masas humildes que no tienen quién por ellas: indígenas, comités de barrios, organizaciones populares, achines, sindicatos, microempresarios, pulperos, empleadas domésticas, el magisterio, en fin, toda esa gente que necesita ser representada en el poder político, económico y social del país que no tienen oportunidad en un partido político. Les ofrecen el cielo y la tierra en las campañas políticas, pero los olvidan después de las elecciones.

Entonces ya no hay que ir a votar por un trapo rojo o azul, dijo Mary con los ojos sorprendidos.

Exactamente –contestó Norma– Ahora debemos escoger las personas y no el partido político. Ese es el miedo de los dueños de los partidos y de los que por años  están viviendo del Estado con un sueldo sin hacer nada.  Por eso le dijeron que es comunismo esta cuarta urna porque temen que el pueblo opine y los coloque donde deben estar.

¿Y para qué invitan en junio para la cuarta urna?

Se invita a todos los hondureños y hondureñas que se expresen a favor o en contra de poner la cuarta urna, en noviembre, cuando sean las elecciones para elegir nuevas autoridades.

¿Cómo es eso de la cuarta urna? –dijo Manuel, un empleado ocasional de la casa, entrando por la puerta de la cocina.

Le explicamos brevemente lo dicho a Mary y estuvo de acuerdo.

Así, iré a votar yo –dijo Manuel – A mí me habían dicho un montón de papadas también, pero así sí vale la pena.

El Congreso quiere engatusarnos con la oferta de Pepe para así meter sus zarpas en la cuarta urna Pepesantos para después quedar en lo mismo y así vivir un continuismo que ya lleva 30 años. La invitación en la consulta permitirá que el pueblo-pueblo se exprese en todas las formas, pues diferentes opiniones enriquecerán la nueva Constitución.

A eso es lo que le temen los centros de poder que han mangoneado el país desde siempre. Imagínense las cosas que pedirá el pueblo–pueblo, cosas inéditas, ideas nuevas, originales nacidas de esas masas que los del poder consideran ignorantes y patanes. Será un experimento fantástico que el pueblo se exprese sin tapujos ni cortapisas. Imagínese un Tolupán en el Congreso, o una mujer del mercado opinando sobre cosas que no tenemos ni conciencia, o un aldeano pidiendo que los recursos naturales sean nacionales y no en poder de tres o cuatro corbatudos que se creen dueños de Honduras; en fin, algo impensable que saldrá de esas mentes; parecerá dar atol con el dedo al pueblo. Pura demagogia dirán otros, peligrosísimo clamarán los tres ex constitucionales rasgándose las vestiduras, lívidos de pavor. Y los del club de la americana sintiendo que se les va el poder que ellos consideran suyo por derecho divino; se olvidan de la magnanimidad y mostraron nada más sus garras miserables buscando sólo su propio beneficio. ¡Qué lástima, pudieron ser grandes y desaprovecharon la oportunidad!

Se les fue el mandado.

Ese hombre común y corriente sin grandes títulos, ha comprendido como un estadista las necesidades, los sueños y las ambiciones del pueblo. Es posible que Mel después de entregar el poder el 27 de enero del 2010 sea invitado por la hondureñidad en pleno a volver al poder el 2014. ¿Quién lo impedirá? Si el pueblo es el Soberano como dice la Patricia. Quien sonreirá socarronamente.


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