Hondureños muestran su división política ante centro electoral en Washington

WASHINGTON (AFP) Decenas de hondureños residentes en Washington o en sus alrededores acudieron este domingo para votar o para protestar pacíficamente por la organización de los comicios en una iglesia del centro de la ciudad, bajo la mirada curiosa de paseantes.

El vicesecretario adjunto para América Latina, Craig Kelly, que viajó regularmente a Honduras en las últimas semanas para intentar desbloquear la situación política, visitó este colegio electoral de unos 3.000 expatriados hondureños, aseguraron fuentes de la organización a la AFP.

El Departamento de Estado, contactado por la AFP, no pudo confirmar ni desmentir esa afirmación.

“El proceso electoral es totalmente transparente, no hemos tenido ninguna incidencia”, señaló a la AFP el presidente de la comisión organizadora, Jorge Fuentes.

En las afueras de la iglesia, en un barrio de fuerte población latina, Columbia Heights, una treintena de personas exhibieron pancartas en las que se podía leer, en español o en inglés: “estas elecciones legitiman el golpe de Estado”.

Honduras acudía este domingo a las urnas para elegir presidente y renovar Congreso bajo la incertidumbre de si los comicios serán reconocidos internacionalmente.
Como en anteriores ocasiones, el Tribunal Supremo Electoral hondureño certificó a decenas de expatriados para que presidieran las mesas electorales en varias ciudades estadounidenses.

En esta ocasión, sin embargo, los comicios se vieron teñidos de cierta tensión entre los miembros de “Hondureños por la Democracia”, un grupo de apoyo al derrocado presidente Manuel Zelaya, y decenas de hondureños que sí acudieron a votar, y que les hostigaron con gritos como “vendepatrias” o “chavistas”.

“Nunca he votado, pero ni que hubiera estado en Honduras lo habría hecho. Ahora menos que nunca”, declaró a la AFP Marco Antonio Lemus, un hondureño que aseguró que vive en Estados Unidos desde hace trece años.

“En estos momentos apoyo a la democracia”, añadió, entre los gritos que le proferían a pocos metros de distancia otros compatriotas suyos.

A pesar de la hostilidad entre ambos grupos, no se produjo ningún altercado físico. Un par de agentes policiales estadounidenses vigilaban de cerca la protesta.

Eduardo Santos, un joven de 21 años, pudo votar a pesar de los problemas iniciales con su registro en el padrón electoral, que no contenía su nombre.
“Quizás esto (los comicios) traiga una solución a la crisis en nuestro país”, dijo a la AFP.

Era la primera vez que votaba, dijo Santos. Al ser preguntado sobre los manifestantes indicó: “cada uno es libre de pensar lo que quiera”.

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