Un Nuevo Zarpazo A La Educación

Un nuevo zarpazo a la educación

A pesar que la Constitución estipula en el párrafo primero del artículo número 151 que la educación es función esencial del Estado…, y establece que la misma será de forma obligatoria y gratuita, muchos compatriotas alcanzan la mayoría de edad analfabetos o semi alfabetos, mientras esto se justifica con la insuficiencia de los recursos.

Negros nubarrones se ciernen sobre los y las jóvenes de Honduras, políticos inescrupulosos, asociados con un grupo oligárquico, que siguen las recetas de los organismos internacionales de crédito, una vez más, han enfilado sus baterías, para privatizar la educación y mantener en el marginamiento, ostracismo y sumisión a mas de dos millones de estudiantes que asisten a las escuelas y colegios oficiales.

Estos intentos no son nada nuevos, el primer conflicto se da en los años setenta, cuando el Estado firmó un contrato con el Consorcio de la Florida, mediante el cual se le entregaba el sistema educativo nacional. En este marco se construyeron los edificios de varios institutos a nivel nacional: Central Vicente Cáceres, Franklin Roosevelt, León Alvarado y Álvaro Contreras.

En esta situación histórica, las organizaciones magisteriales muy acertadamente desarrollaron una lucha en contra del convenio y la misma fue acuerpada por otros sectores sociales organizados lo que concluyó en la derogación del mismo, abortando este macabro y nefasto plan para despojar a la niñez de un derecho, -la educación- que debería ser considerada junto con la salud, un recurso natural, y una prioridad estatal.

Con la ascensión a la Presidencia de la República de Rafael Leonardo Callejas -1990-1994- se da otra tentativa por privatizar la enseñanza estatal, a través de la estrategia de la “municipalización de la educación”, con lo que se pretendía entregar dicha responsabilidad a las alcaldías. La misma receta que en la actualidad está en la mesa de discusión del Congreso Nacional de la República.

Pero no creamos que las intentonas han quedado ahí, en la actualidad funcionan, los llamados Centros de Educación Básica, que son escuelas de nueve grados, es decir que abarcan los seis grados de primaria y los tres del ciclo común de cultura general, quitándole “carga” financiera al gobierno, tal y como argumentan los que se sienten dueños de este país.

La conspiración en contra de la niñez no para, en la cámara legislativa fue presentado este año, el anteproyecto de la Ley General de Educación, que en su artículo seis, reza: “La educación de administración oficial es gratuita. Un año de educación Pre-básica y los nueve grados de Educación Básica son además obligatorios y totalmente costeados por el gobierno de la República…”

Este enunciado, tal y como esta, revela claramente las intenciones de los grupos de poder de ir pasando a manos privadas, la formación académica en Honduras y con ellos condenar a millones de infantes y jóvenes a la ignorancia. Claro, esto es parte de los planes para mantener sometido a un pueblo.

De la misma forma, hay pendiente también para discusión por los “honorables” diputados, una iniciativa de ley que busca darles más beligerancia y acción a las asociaciones de padres de familia de escuelas y colegios, confiriéndoles participación en la administración de los recursos y en la toma de decisiones. Que si bien es cierto es positivo el involucramiento de toda la sociedad en el proceso enseñanza-aprendizaje…

Esto tiene un solo propósito, crear un contrapeso al sector magisterial organizado, que desde el 28 de junio de 2009, día en que se rompió la institucionalidad mediante un golpe de Estado militar, se han mantenido movilizados exigiendo el retorno de la democracia, y el respeto a las conquistas, que con sangre han ganado.

Dentro de este plan de privatización, la Asociación de Padres de Familia “Volvamos a Clases” que el pasado mes de marzo obtuvo su personería jurídica, juega su papel, como un instrumento que ha sido utilizado para confrontar a los maestros y maquillar los oscuros propósitos, que los enemigos de los hondureños han urdido.

Por último, esta tenebrosa maniobra de municipalizar la educación, que no es nada nueva, y data de más de 20 años, trata de crear la falsa expectativa, que con ella se logrará cumplir la meta de los 200 días de clases. Pero, mientras la administración de Porfirio Lobo Sosa continúe siendo el principal culpable de los paros, huelgas y movilización de los mentores, al no honrar el pago de los salarios y demás compromisos financieros, este anhelo no será realidad.

Y es que, con la autonomía que gozan las municipalidades, y al no poder manejar el sistema educativo, propondrán concesionar el mismo, y tenemos ejemplos claros de estos procesos –aeropuertos, ríos, agua- los cuales lejos de mejorar y abaratar los servicios, los encarecen y limitan a ciertos grupos. Dependerá del sentido crítico de todos, de la unión y capacidad de reacción para impedir el zarpazo a la educación gratuita.

En síntesis concluimos que: las políticas demagógicas de los gobiernos de turno, el incumplimiento de los acuerdos firmados con la dirigencia magisterial, un sistema corrupto de otorgamiento de plazas, el desdén de los padres de familia por el aprendizaje de sus hijos y los intereses de una clase dominante por mantener sumido a un pueblo en la ignorancia, hacen que la educación pública en Honduras este estancada y sin esperanzas, condenando a niños/as y jóvenes a vivir en un subdesarrollo mental.

 

ojocriticohonduras@hotmail.com

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